
Duermo y vuelo. Mis fantasmas se marchan. Peter Pan se fue con ellos. Inocencia, no te marches. Quiero cantar, jugar, cumplir años hacia atrás. Hace tanto que no escribo que ya no recuerdo como se hacía...Escribir desde dentro, escribir de verdad.
Mi arte es la palabra, mi vida un libro en blanco que se va escribiendo e ilustrando con el paso de los años, meses, días, horas, minutos y eternos segundos... Cada momento vivido, cada recuerdo, es un texto que se plasma en un impulso eléctrico en mi cerebro y se almacena esperando que una imagen, la imagen perfecta, se fije en mi retina para junto a ella llenar una nueva página de mi biografía. Y de este modo, con cada instante, voy relatando la historia de mi vida.
La simplicidad de una palabra escrita en soledad la vuelve complicada, pues no hay sólo que buscar el término adecuado sino también el sentimiento que lo acompaña. Busco entre los cajones de mi memoria canciones, recuerdos y poemas que me ayuden a escoger uno entre los sentimientos pasados y vividos que emanaron de los archivos ya mencionados.
Ahora, que estoy perdida y a la vez encontrada, en un lugar desconocido y ajeno a mí hasta el momento, ahora, busco un sentimiento y me siento sola e incluso engañada, pero satisfecha y poderosa.
Soy una dama de hielo de corazón incandescente. Cálida y fría a un mismo tiempo. Y cuanto más reflexiono más aprecio el resultado de la metamorfosis que he experimentado al transformar una frágil muñeca de porcelana en una indiferente, fuerte y viva dama de hielo. La dama de hielo.